PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Promotores de crecimiento y anabólicos en invernada

Dr. Alejandro Bottarol*. 2000. Invernada en el Siglo XXI, Difusión Ganadera, 109.

*Asesor técnico de Hoechst Roussel Vet.

 

Nota: ver  nº 16: Prohibición uso anabólicos, Resol. 447/2004 SAGPyA.

Introducción

En un contexto mundial de exi­gencias crecientes, globalización, competencia cada vez más agresiva, y en una situación local de cri­sis, con grandes costos productivos y pesada carga fiscal, la producción pecuaria necesita, hoy más que nun­ca, echar mano a todos los recursos posibles para recuperar la rentabili­dad perdida o al menos socavada.

Apuntamos a que nuestra pro­ducción se inserte en un "mercado" mundial, que muchas veces subsidia y otras protege con barre­ras arancelarias u obstáculos técni­cos, el ingreso de nuestras carnes.

Por otro lado, el consumo defini­do requiere animales que por su peso al momento de faena son in­compatibles con las exportaciones cárnicas tradicionales. Como siem­pre, las alternativas son múltiples, lo difícil es decidir que camino tomar: ¿consumo o exportación?, ¿producción pastoril o feedlot?. La lista de preguntas puede crecer en forma indefinida, pero creo que lo más im­portante es considerar que todas los sistemas productivos pueden ser complementarios y compatibles. Muy rara vez serán antagónicos.

Es estéril dividir esfuerzos, mejor sumemos y sumémonos todos para mejorar nuestra producción y sacar así nuestras economías, nuestras empresas y nuestro país adelante.

Con el marco de situación plan­teado más arriba, propongo echar un vistazo a un grupo de productos cada vez más usados: los promoto­res de crecimiento y los anabólicos. Algunos de ellos son conocidos, otros están prohibidos, otro sector está discutido, y así...

Conozcámoslos, averigüemos algo más sobre ellos. Consultemos con nuestros profesionales y aseso­res. Busquemos artículos, revistas, publicaciones. Chequeemos nuestra información con la del mundo, miremos qué y cómo usan las diferentes prácticas sanitarias y de manejo nuestros competidores exitosos y entonces, si consideramos nuestra curiosidad satisfecha, incorporemos aquellas cosas buenas que nos fal­tan y mejoremos lo que ya estamos haciendo.

Promotores de crecimiento

Son un grupo de familias de sus­tancias que actúan a diferentes ni­veles y de distintas maneras, pero todas apuntan a lo mismo: mejorar los parámetros productivos. Algunos de estos son:

a)      lonóforos: los principios activos más comúnmente usados son la monensina y el lasalocid. Su efec­to a nivel ruminal provoca que por la fermentación se incrementen significativamente los productos más fácilmente asimilables y aprovechables por el bovino y disminuyen los de desecho. Po­dría decirse que para que un ani­mal que recibe ionóforos, un de­terminado alimento es más "nu­tritivo" que para otro no tratado.

b)      Antibióticos, quimioterápicos y probióticos: estos compuestos todavía no son de uso masivo en bovinos. El mayor impacto se obtiene en monogástricos (animales de un solo estómago). Al­gunos ejemplos son el flavofos­folipol y las levaduras entre otros.

c)      b‑Agonistas: estas sustancias hoy están absolutamente prohibi­das como promotores de creci­miento en nuestro país. Quizás los ejemplos más comunes sean el clembuterol y el salbutamol. Su uso está restringido a la prescrip­ción profesional como broncodi­latadores o como tocolíticos (para retrasar unas horas el trabajo de parto). Actúan como agentes de partición bloqueando completa­mente la síntesis de lípidos. Debe recordarse que la grasa es un “te­jido caro" (con la energía nece­saria para fabricar 1 kg de grasa podríamos sintetizar entre 7 y 9 kg de músculo) y el exceso de energía que presenta el animal por no poder engrasarse lo des­tina a la síntesis proteica (más músculo). Hasta aquí todo seria muy interesante pero hay 2 pro­blemas serios. El primero es la carencia de aptitud carnicera debido a la falta de grasa de co­bertura y de marmoleado. El se­gundo y más importante es que las dosis y la duración de los tra­tamientos hace que queden resi­duos activos en los tejidos, lo que implica un riesgo para el consu­midor (una persona con antece­dentes cardíacos o asmáticos puede hasta sufrir un paro cardio­respiratorio). Tal vez en un futuro cercano podamos contar con bAgonistas de rápida eliminación que permitan engrasar adecuadamente al animal, pero por so­bre todas las cosas, que no en­trañen riesgo alguno para el po­tencial consumidor. En algunos países ya se están empleando con buenos resultados.

d)      Anabólicos: en nuestro país has­ta hoy hay sólo dos principios ac­tivos aprobados por SENASA: ze­ranol y trenbolona. Son sustancias que modifican el metabolismo del nitrógeno reteniéndolo. Esto se manifiesta como un aumento de las masas musculares. No se pro­duce como retención de agua ni se estimula el apetito del animal.

Clasificación de tratamientos

¨       Estrogénicos: actúan por un me­canismo indirecto, estimulando a la hipófisis para lograr un aumen­to de la hormona del crecimiento (somatotrofina, STH).

¨       Androgénicos: actúan por un mecanismo directo a nivel de las fibras musculares, estimulando el aumento en su número y su ta­maño.

Los tratamientos en base a una sola droga (monodroga), como el zeranol, son recomendados para animales en etapas de crecimiento. Cuando el propósito es empulpar (engordar) se debe combinar al zeranol con trenbolona.

·         Para cría y recría: lo indicado es el suministro de zeranol.

·         Para terminación de novillos, aso­ciación de 140 mg de trenbolona + 36 mg de zeranol como último trata­miento, única aplicación a los 90‑100 días antes de la venta,

·         Para terminación de vaquillonas: asociar 200 mg de trenbolona + 36 mg de zeranol, 90 a 100 días antes de la venta.

·         Para vacas rechazo con funcionalidad ovárica: 200 mg de trenbo­lona sola.

·         En el cuadro 1 se observan las ganancias de peso esperadas para cada categoría, empleando las re­comendaciones mencionadas ante­riormente.

 

Cuadro 1: Ganancia de peso esperada en cada categoría.

Categoría

Ganancia esperada

Terneros/as

12 kg

Novillos

25 kg

Vaquillonas

18 kg

Vacas

12 kg

 

Es importante destacar que en la categoría vacas descarte, no sólo se obtienen 12 kg aproximadamente de incremento de peso, sino que se re­valorizan todos los kilos debido al cambio de categoría.

Margen de seguridad

Con zeranol y trenbolona a las dosis recomendadas se está trabajando con márgenes de seguridad del orden de 5.000, es decir se ten­dría que cometer el error de implan­tar a un animal el mismo día con 5.000 dosis para llegar a lo que se llama técnicamente el nivel sin efec­to (NSE ó NEL).

Para determinar cuándo un pro­ducto puede ser utilizado como zooterápico se hacen estudios a muy largo plazo con animales de labora­torio y lo primero que se determina es el nivel sin efecto (la dosis máxi­ma administrada durante toda la vida de ese animal y que no le produce ningún efecto). A este se lo divide por un coeficiente de seguridad, que baja muchísimo la tolerancia de re­siduos. A partir de estos valores se calcula la Ingesta Diaria Admisible (IDA) es decir qué cantidad puede comer un ser humano de los tejidos comestibles por día, y eso nos va de­terminar cuál es el Límite Máximo de Residuos (LMR), es decir, cuál será la cantidad máxima de residuos que puede contener un alimento para considerarlo seguro.

Los residuos no se toman más allá del día 60, porque está internacionalmente aceptado que a partir de los sesenta días bajan. Los niveles de residuos no llegan a ser nunca la vigésima parte del límite máximo de residuos, que en el caso de los anabólicos resulta ser algo así como la quinientaava parte de los ni­veles sin efecto.

 

Gráfico 1: Cantidad de residuos de Z 36 y TBOH en el hígado.

 

Por ejemplo, va a tener más hor­monas la carne de una vaquillona faenada en celo o de una vaca pre­ñada que la carne de un animal tra­tado con anabólicos. En el cuadro 2 podemos apreciar el contenido hor­monal normal y natural de diferen­tes alimentos. Recordemos que to­dos los seres vivos controlan sus pro­cesos vitales por medio de hormo­nas, así que es imposible comer un derivado biológico que no conten­ga hormonas.

 

Cuadro 2. Comparación del nivel hormonal en distintos alimentos

(Moduladores de crecimiento. Informe técnico‑económico, CAPROVIE, 1997)

500 g de carne de novillo 6,1 mg (microgramos estrógenos) no implantado (normal)

500 g de carne de novillo implantado con estrógenos 11.4 mg

500 g de carne de novillo implantado con zeranol 7 mg

Alimento

Veces más estrógeno que 500 g de carne implantada

1 litro de leche

10

10 g de germen de trigo

30

100 g de lentejas

50

1 litro de cerveza

400

10 g de harina de soja

2.800

 

Estados Unidos tiene uno de los organismos más estrictos para la aprobación de zooterápicos, como es el FIDA. Este establece el plazo de espera para los distintos trata­mientos. En el cuadro 3 se observa que tratamientos que no generan en nosotros dudas o desconfianza por la cotidianeidad de su uso, en aquel país tienen períodos de restricción mayores para consumo que el zeranol o la trenbolona.

 

Cuadro 3: Plazo de espera para faena (FDA ‑ EE.UU.).

Producto

Tiempo

Endectocida: Ivermectina

35 días

Antibiótico: Oxitetraciclina

20 días

Antihelmíntico: Bencimidazole

7 días

Zeranol

0 días

Trenbolona

0 días

 

En el ámbito internacional, el máximo organismo que determina qué se puede utilizar y qué no en un alimento, se llama CODEX ALIMENTARIUS. Dicha institución, se expidió en 1995 dando los máxi­mos niveles de residuos y las ingestas máximas admisibles (jamás se alcanzan durante el tratamiento del animal). Es un organismo que no depende de ningún gobierno, de­pende de la Organización Mundial de la Salud, de las Naciones Unidas. Está integrado por un comité exclu­sivamente de técnicos que tienen en cuenta solamente factores técnicos.

Al llegar a la última instancia (paso 8), ¡a resolución es algo juzgado sin revisión posible, ya que se cuenta con ¡a certeza absoluta,

Hace cinco años, que el CODEX, a pesar de la postura de la Unión Europea, estableció los Límites Máxi­mos de Residuos (LMR) y de Ingesta Diaria Admisible (IDA), para los tres anabolizantes de origen natural que son estradiol, progesterona y testosterona y para los dos sintéti­cos que son zeranol y la trenbolona (cuadro 4).

 

Cuadro 4. Norma CODEX ‑ ALINORM 95/21 – julio/95

 

IDA y LMR (nivel 8)

Estradiol 17 b   

innecesarios

progesterona    

innecesarios

Testosterona    

innecesarios

Zeranol            

0‑0,5--‑2‑10 mg/kg

Trenbolona       

0‑0,2--‑2‑10 mg/kg

Calidad de carne

Hay que tener la cabal idea que el animal no va a fabricar la carne de manera diferente esté implanta­do o no. La forma en que se sintetiza la proteína muscular es la misma.

Lo único que hacen estas sustan­cias es que el animal sea más eficiente.

En virtud de eso se puede decir que la relación músculo/grasa total no va a tener cambios significativos. Puede haber una ligera disminución que puede llegar como mucho al 0,5% en la grasa de cobertura, cuyo exceso es un tejido de descarte y motivo de castigo.

No hay cambios en la relación músculo/agua. No son productos que produzcan una retención de lí­quido por parte del animal, por lo tanto es falso el concepto que un animal implantado tiene una merma entre el rinde en caliente y frío. Eso se daba con compuestos que en nuestro país están prohibidos hace más de treinta años (dietilestilbestrol y derivados).

En realidad, las carnes son "tan iguales" que las cadenas proteicas son las mismas, las secuencias de aminoácidos son las mismas, los constituyentes minerales y vitaminas, son los mismos. Tampoco se han encontrado diferencias en las enzimas responsables del oreo (u­-Calpaína; m‑Calpaína; Catepsina B y B + L) que son las responsables de los procesos naturales de tiernización de la carne por el oreo.

Los implantes no modifican los niveles de esas enzimas, así que no se puede decir que la carne sea más tierna o más dura como consecuen­cia del implante.

Otros factores se describen en el cuadro 5.

 

Cuadro 5: Calidad de la carne (estudio en novillos)

Contenido de proteínas

S. C. S.

Contenido total y proporción entre aminoácidos

S. C. S.

Evolución postmortem del pH

S. C. S.

Contenido de enzimas (u‑Calpaína; m‑Calpaína; Catepsina B y B + L)

S. C. S.

Relación miofibrilla roja/blanca

S. C. S.

Resistencia al corte

S. C. S.

Pérdida a la cocción

S. C. S.

Caracteres culinarios (degustación)

S. C. S.

Músculo/grasa total

S. C. S.

Músculo/grasa cobertura

‑0,05 a ‑0,5%

Músculo/grasa intersticial (marmoleado)

S. C. S.

Músculo/agua

S. C. S.

Músculo/minerales (cantidad y composición)

S. C. S.

Músculo/colágeno total (terneza ‑ resistencia al corte)

S. C. S.

Músculo/colágeno soluble (cambios a la cocción)

S. C. S.

s.c.s.: sin cambios significativos.

 

Como concepto final, para ser gráfico, se puede comparar a un animal implantado y a otro sin tratar, con un auto con motor turbo y uno con motor convencional de la mis­ma marca, seguramente el equipamiento y la velocidad final serán semejantes, la ventaja del tur­bo está en la aceleración, en desa­rrollar la máxima velocidad en menos tiempo. En la producción de carne, los implantes son el turbo (que hace posible producir más aceleradamente), el motor es el mis­mo y el equipamiento son los mis­mos.

 

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